Salud Integral

Presentación

La salud es el mayor tesoro que tenemos. Mientras somos niños y jóvenes damos por hecho que la salud la tenemos garantizada, por lo que poco nos preocupamos por mantenerla. Esto va sumado a una cultura que favorece la mala alimentación, sedentarismo, y el paradigma de que el médico es el especialista y responsable de la salud. Este modelo nos ha llevado a una situación insostenible donde los hábitos de salud no forman parte de la educación. Sobre todo, en un país donde tenemos una dieta rica en carbohidratos, bebidas endulzadas, comida procesada. A la mala alimentación agregamos una cultura sedentaria, donde el deporte y actividades físicas cada vez se practican menos, lo que nos lleva a un nivel de salud deplorable. Millones de casos de diabetes, obesidad, enfermedades cardiacas y muchas otras de tipo degenerativo.

Los gobiernos comienzan a darse cuenta que a este ritmo los gastos para paliar las enfermedades, en un futuro muy cercano, serán imposibles de cubrir. No habrá presupuesto que alcance para atender a los miles de pacientes de diabetes, enfermedades cardiacas, incapacidades, etcétera. Hasta ahora es cuando los gobiernos comienzan a ver la importancia de invertir en educación y programas preventivos.

Es hora de cambiar este modelo, de romper la inercia y darnos cuenta que la salud está en manos de cada uno de nosotros. Desde pequeños, debemos a educar a nuestros hijos a cultivar hábitos saludables, de esta forma les estaremos dejando un legado más valioso que cualquier herencia material o título académico. Y ya que las palabras inclinan, pero el ejemplo mueve, también ha llegado la hora de cambiar nuestros propios hábitos, recordemos que el cambio comienza desde uno mismo.

Pilares de la salud

La salud, en realidad, es un fenómeno integral, es decir que cubre los aspectos físico, emocional y mental del ser humano. Es decir que un trastorno mental o problema emocional en forma invariable afectará también al cuerpo físico y viceversa. Sin perder de vista este principio holístico, vamos a exponer los tres pilares de la salud enfocándonos, primeramente, en el plano físico.
Básicamente hablamos de tres aspectos que deben tomarse en cuenta para mantener la salud del cuerpo: alimentación, ejercicio e higiene. En el presente módulo vamos a estudiar con mayor detalle los principios de la alimentación sana y balanceada. Los aspectos de ejercicio e higiene los abordaremos en el módulo de yoga, considerando las posturas y la gimnasia psicofísica como excelentes opciones para mantener el equilibrio del cuerpo físico; aunque no las únicas.

Alimentación

"Que tu alimento sea tu medicina"

Esta antigua máxima de Hipócrates no puede ser más cierta. Una alimentación saludable es la base de la salud física. La alimentación debe ser variada y balanceada para que pueda aportar los cinco nutrimentos básicos en las proporciones adecuadas. Variada se refiere a que debemos ingerir la mayor variedad de alimentos de los cinco grupos principales y balanceada, en cuanto a que las proporciones de cada grupo sean las correctas (en capítulos posteriores explicaremos estos conceptos con más detalle). También hemos de tener en cuenta que cada persona, de acuerdo a su edad, complexión, género, actividad y condición habrá de llevar una dieta personalizada. No puede ser la misma para todos.

Ejercicio

"Mente sana en cuerpo sano."

En la actualidad mucho se habla sobre dietas, pero se ha subestimado el ejercicio. Para garantizar la salud no solo es indispensable llevar una dieta sana, también es importante llevar una disciplina de ejercicio adecuada para nuestro cuerpo. También aquí debemos enfatizar que cada persona debe seguir un régimen de ejercicio específico según su edad, condición, género… incluso gustos. Un ejercicio de calentamiento es importante al principio de cada sesión, puede seguir una sesión de ejercicio aeróbico, de esfuerzo o incluso la práctica de algún deporte individual o en equipo. La práctica de posturas de yoga, o asanas es una buena forma de terminar una sesión de ejercicio ya que brinda estiramiento y relajamiento muscular y en otros planos.


Higiene

La limpieza del cuerpo es otro aspecto que no puede faltar. Ahora, gracias a Luis Pasteur, tenemos conocimiento de la gran cantidad de gérmenes que pueden infectar nuestro cuerpo: virus, bacterias, hongos, parásitos de infinidad de especies.
Sin embargo, no es para alarmarse, nuestro cuerpo alberga a millones de estos diminutos seres, muchos de ellos siendo incluso indispensables para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Mientras nuestro organismo se encuentra en equilibrio, todos estos diminutos seres viven en armonía con nuestro cuerpo.
Como ya sabemos los hábitos básicos de higiene son el lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño. A esto hemos de sumar el baño de agua al natural. Esto es ducharse sin calentar el agua. Esto permite al cuerpo reaccionar en forma más eficiencia ante los cambios de temperatura, ya que activa los poros de la piel y tonifica el sistema circulatorio capilar, que es el encargado de regular la cantidad de sangre que llega hasta nuestra piel. Con esto el cuerpo aprende a regular la temperatura. El mismo mecanismo permite que le piel funciona correctamente en su función excretora, es decir que las toxinas podrán eliminarse en forma adecuada a través de toda la piel.
Si quiere aún mejorar más su salud, es recomendable realizar el enema en forma regular (al menos una vez por semana). El intestino tiene la función de absorber nutrientes, pero cuando está sobrecargado, por una mala dieta carente de fibras, en lugar de absorber nutrientes, tan solo absorbe toxinas de los restos en estado de putrefacción. Estas toxinas pasan de los intestinos directamente al torrente sanguíneo y de la contaminación de la sangre es de donde surgen todo tipo de enfermedades y envejecimiento prematuro, mediante un mecanismo que ahora conocemos como inflamación crónico silenciosa.
La acumulación de toxinas, a lo largo de los años provocan en las células de todos los tejidos un continuo estado de alerta, una reacción que es propiamente la inflamación de la célula. Con el tiempo, esto lleva a una degeneración de los tejidos y órganos que se puede presentar de múltiples formas: hepatitis, colitis, reumatismo, diabetes, Alzheimer, alergias, bronquitis, cistitis, prostatitis… lo que conocemos como enfermedades crónico-degenerativas que finalmente se pueden traducir en cáncer, sida, insuficiencia cardíaca, renal, respiratoria, etcétera.

Entonces, para que nuestro cuerpo funcione en forma equilibrada y nuestras células no sufran este continuo estado de estrés debemos llevar una alimentación sana, higiene y ejercicio regular.


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